Empecé a sacar cosas de debajo de la cama. Una pelota, los cojines del salón, el reloj de cuco de la abuela, el bolso que compré en Mallorca, un sombrero de paja, varios peluches, una caja llena de libros, la guitarra… Me gusta guardarlo todo. Aunque luego no recuerdo dónde. Menos mal que Pablito empezó a llorar. Allí estaba.
Yo también era de las que lo guardaba todo, hasta que pensé que tenía que deshacerme de las cosas que ya no me sirven para que puedan entrar a mi vida cosas nuevas y que me sirvan más. Pobre Pablito, perdido entre tantas cosas,como si fuera un trasto más jeje.
ResponderEliminarMe encanta el blog:)
Un beso Maria Luisa
a mi me pasa igual lo guardo todo!!!
ResponderEliminargraciasssssss Silvia
Tanto guardar y guardar cosas que nos resultan tan importantes que luego sin más, las perdemos sin saber donde están, hasta que aparecen y de nuevo las recuerdas. ¿No serán tan importantes si nos olvidamos y las perdemos, verdad? pero sin embargo, siempre lo guardamos todo, yo la primera!!
ResponderEliminarEsther
PD. Por fin me deja escribir aqui!!
Jajajajaja.
ResponderEliminarAgur
Pablito es un chico listo. A un móvil no se le hubiera ocurrido hacerse una llamada perdida.
ResponderEliminarSaludos.
Ojalá hubiera más cosas perdidas o extraviadas que llorasen :)
ResponderEliminarVengo del blog de Anonima, y me ha encantado el descubrimiento. A partir de ahora, tienes nueva seguidora :)
ResponderEliminarUn saludo!
Jajaja, qué bueno!! menos mal que los niños emiten sonidos :-s Suerte en la reunión, es un muy buen micro.
ResponderEliminarJajaja! Buenísimo!
ResponderEliminarSaludos!