Hay viajes que nunca se olvidan. Nunca olvidaré cuando viajé por tu cuerpo la primera vez. Me perdí entre curvas, montañas y multitud de lunares. Y me encontré en el manantial de tu cálida boca al que volvía una y otra vez.
martes, 14 de abril de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario