Con la tristeza en los ojos después de sentir cómo su corazón se rompía en pedacitos, abrió su paraguas y se dejó llevar por el viento. Al cruzarse con ella en el cielo, volvio a sonreir.
Negro sobre blancos
Hace 18 horas
Microrrelatos
Muy bueno! Voy a probar eso de abrir el paraguas y dejarme llevar...
ResponderEliminarbeso grande, María Luisa!
¡Excelente, MaríaLuisa!
ResponderEliminarEste micro, aún gozando de una concisión extrema, tiene una gran intensidad de efecto -cimentada en la tensión entre la historia contada y la que ha de completar el lector-.
Mis aplausos.
Un saludo.