Miró debajo de la almohada y encontró cinco euros. El ratoncito Pérez se había portado bien, como siempre. Y con su abuelo, también. Cada vez que veía su dentadura vieja en la mesita de noche, tenía un diente más.
1492, 1993, 2013
Hace 2 semanas

Yo se de un caso de un abuelo al que le salió otra hilera de dientes cuando ya había los perdido todos.
ResponderEliminarUn beso, Marialuisa